Oportunidades, limitaciones y amenazas para la Educación y la Ciudadanía en la Era Digital

El contexto de transformación más importante para el desarrollo de la ciencia, la economía, la cultura, la gobernanza y todos los ámbitos de la vida en el siglo XXI, es la revolución digital. En la era de la Inteligencia Cognitiva todo es nuevo y nada está definido. La Era Digital es portadora del recurso más valioso que es el conocimiento. ¨Un recurso sostenible y limpio, el único que aumenta a medida que se usa y se comparte¨ (Alierta, 2019). Sin embargo, la Era Digital no ha estado exenta de incertidumbre y hay nuevas reglas que debemos escribirlas, tanto, los Estados, como las instituciones educativas, las familias y las empresas para progresar en el competitivo escenario de la revolución tecnológica. Uno de los principales retos es adaptar las necesidades educativas y formativas a este entorno, para reducir los desequilibrios entre la oferta formativa y las necesidades económicas con respecto al mercado laboral. Así mismo, cubrir las demandas de los grupos vulnerables, para que tengan total acceso a internet, pues, se considera que, si los ciudadanos tienen problemas para acceder a los servicios de la sociedad de la información, puede agravarse la brecha económica. Si creemos que la educación es el mejor instrumento para enfrentar las demandas de la Era Digital, las instituciones educativas debemos asumir el compromiso con la generación de nuevos modelos pedagógicos, currículos, contenidos y evaluaciones que pongan al individuo en el centro del quehacer educativo. En el mismo sentido, han surgido otras iniciativas en el bachillerato y en determinadas universidades, que tiene que ver con el renacimiento de las humanidades, pues, tienen el propósito de equilibrar el desarrollo tecnológico con la formación del pensamiento crítico y la generación de las identidades locales y nacionales para promover el cambio cultural de la sociedad. Además, se pretende fortalecer los principios y valores ciudadanos para generar la responsabilidad cívica de los estudiantes, en el mejoramiento de las condiciones económicas, sociales y culturales de las poblaciones asentadas en su entorno más inmediato. Estamos convencidos de que la educación a través de la tecnología, podría ser un pilar fundamental en la construcción de una sociedad más justa y solidaria.