Educación y justicia social. Demandas y desafíos

La relación entre la educación y la realidad es una constante en el análisis pedagógico. De ella surgen las finalidades educativas que, en referencia con la coyuntura específica, permiten orientar cada esfuerzo educativo y que deben servir como un norte orientador, reconociendo la integralidad de la educación. La pandemia hizo más visibles una serie de injusticias sociales, muchas de las cuales se viven en el interior de las aulas o en relación con las mismas. Así, se incorporaron al debate las brechas digitales, las brechas de aprendizaje, la condición de alto número de instituciones educativas sin condiciones de salubridad básica como es el agua segura, los efectos de la desnutrición que afecta a uno de cada tres niños o niñas del país, las disparidades entre el área rural o urbana o las mayores dificultades para estudiantes en condiciones de pobreza o de pertenencia a una nacionalidad o pueblo indígena, negro o montubio. Esto reanimó la discusión sobre el grado de vivencia real del derecho a la educación, reconocido en la Constitución, o las condiciones de ingreso a las universidades. Este contexto nos lleva a proponer el debate sustentado sobre la educación ecuatoriana y su relación con la justicia social. De allí deberán salir propuestas para lograr un aporte, desde el mundo educativo, con la construcción del país que anhelamos y que será el resultado de esfuerzos colectivos en el que se sumen voluntades y visiones hasta hoy, en buena medida, dispersas.